Diamond Flash

Título: Diamond Flash (Diamond Flash)
País y año: España, 2011
Dirección: Carlos Vermut
Intérpretes: Eva Llorach, Ángela Villar, Rocío León, Ángela Boix, Miquel Insua
Guión: Carlos Vermut
Cartel de Diamond Flash

En la revista Flavorwire se sacaron de la manga hace poco todo un sistema de clasificación de películas según los valores de producción, ahora que (según el autor del artículo) la etiqueta “film independiente” ha muerto. Y si queremos jugar al frívolo juego de las etiquetas, creo que la que más se adapta a la película española de 2011 Diamond Flash, escrita y dirigida por Carlos Vermut, es la de la categoría indieground, es decir, películas de bajo presupuesto con un reparto desconocido, que no son totalmente underground porque ceden a nociones convencionales de narrativa y estructura; es decir, que no estamos ante un Eraserhead (Lynch, 1977). Pero el indieground toca asuntos extremos de los que el espectador “común” —el típico asíduo a las salas comerciales— huye con desagrado, y de eso sí encontramos en Diamond Flash: pedofilia, abuso, tortura.

No vamos a decir que Diamond Flash sea una película redonda. Es una 'opera prima' con una serie de defectos que son, por otra parte, los que cabe esperar de un producto amateur: sobredialogada, desflecada, algo confusa… Puede aducirse que la desestructuración o desfragmentación que exhibe la cinta responde exactamente a la intención de los creadores; sin embargo, pienso que los personajes dialogan demasiado sobre cosas demasiado peregrinas, para después evolucionar o desarrollarse tan poco. Se hace quizá demasiado hincapié en sus motivaciones y en las atmósferas que los delimitan, sin llegar a ningún lugar a partir de ellas. Quizá no pretendía llegarse a ninguna parte en su deconstrucción del entorno de un superhéroe postmoderno, pero la nebulosa de sensaciones deja con ganas de un tratamiento distinto, más sólido y reducido. Y es que la película, de más de dos horas de duración, podía haberse ahorrado gran parte de un metraje que solo trabaja en su contra. Esas preguntas que quedan sin responder al final de la película quedarían mejor delineadas y serían más sugerentes en una exhibición más discreta de fragmentos, detalles y situaciones. Más elipsis, más omisión y menos diálogo (que termina siendo monólogo en muchas ocasiones) hubiesen beneficiado totalmente a Diamond Flash al ser precisamente los cabos sueltos y las sugerencias de algo terrible flotando en el ambiente su base conceptual y su fortaleza.

Sus virtudes, sin embargo, son el motivo por el cual hoy Diamond Flash ocupa un lugar en FilmBunker hoy. El trabajo actoral y la dirección de actores, el impulso de innovación temática y estética en el contexto del cine español y sus peculiaridades de financiación, producción y exhibición.

El elenco interpretativo fue convocado tras rastrear en internet varias asociaciones de actores. En mi opinión, se agradece la honestidad interpretativa de todos y cada uno de ellos. Sin embargo, lo más refrescante de este aspecto es que parece que nos encontramos ante una nueva forma de dirección de actores, que evita el susurro y la afectación y apuesta por una interpretación más abierta, directa y auténtica; más real, en una palabra. Por supuesto, esto falla estrepitosamente cuando el alambicado guión pone en los labios de los actores frases y diálogos artificiales o directamente pretenciosos. Esta el la parte del metraje que sobra y al que me refería anteriormente. Ciertos momentos, como la conversación en la que una fantástica Ángela Villar explica a su amiga el incidente que cambió su vida una noche —la noche en que Diamond Flash salvó su vida— oscilan entre la autenticidad más sublime y un cierto ridículo, precisamente gracias a (y por culpa de) un guión sin pulir en su pureza diletante. Esa intensidad que produce ser consciente del proceso creativo que hay detrás de un producto como este, ese balancearnos entre las ganas de rendirnos ante algo nuevo y una reticencia suspicaz ante sus imperfecciones, todas esas dudas internas de espectador esperanzado pero curtido en mil plazas terminan siendo quizás, al mismo tiempo, lo más dulce al paladar de un film como este, y alimentan al espíritu cansado tanto de la artificialidad lejana de las grandes producciones como de la ínfima calidad de muchos subproductos independientes carentes de pasión y talento. Ese caminar sobre la afilada hoja de una navaja, ese peligro de caer en lo fallido, esos momentos de elevación estética, todo eso nos interesa y nos sugiere una forma distinta de hacer películas en España. Es ese sentido, estamos ante una película que representa en sí misma un éxito sin paliativos.

En cuanto a las peculiaridades de Diamond Flash respecto a su financiación, producción y exhibición, FilmBunker es el último lugar en el que oiréis hablar acerca de subvenciones, política o la situación del cine español, pero hemos leído por ahí que para Vermut las subvenciones son causa de que los cineastas se autocensuren y eviten temas controvertidos. Muchos sabréis que Diamond Flash se hizo (al parecer) con 20.000 euros, y que no fue estrenada en cines sino que fue directamente a internet. No quiero hacer un juicio de valor ni decir que estoy a favor ni en contra de que haya más o menos subvenciones, pero si la actual crisis y los recortes a la cultura significan que se levanta un telón, disfrutemos sus mieles;nos encontramos frente a una nueva forma de hacer, entender, exhibir y consumir el cine. No os escandalicéis; yo, como vosotros, pienso que los efectos secundarios de estos recortes serán nefastos para la industria del cine, y eso hay que lamentarlo, pero el aire fresco ya ha entrado, y lo que se está dando en llamar Cine low cost ha venido para quedarse; el futuro es más fácil de vislumbrar cada día que aparecen películas como esta. Cine low cost, cine online. Puedes ver Diamond Flash en streaming en filmin.es, siempre que quieras, por 2.95€

Os dejamos con una entrevista a Carlos Vermut para FilmBunker.

FilmBunker: Doctor, no veo Diamond Flash tan rara. ¿Soy raro… o exquisito?

Carlos Vermut: Quizá deberíamos definir el término "raro". Cuando escribía Diamond Flash no lo hacía partiendo de la idea de hacer algo raro, extraño o exclusivo, si no una película de misterio y suspense en el sentido más clásico de la palabra. Es verdad que no es una película clásica en cuanto a que el misterio o el suspense no se sustentan tanto en la trama (el secuestro de la niña) si no en los personajes y sus circunstancias, pero creo que eso no la convierte en una película de arte y ensayo.

FB: ¿Dirías que al rodar Diamond Flash evitaste localismos? Es decir, ¿estabas contando una historia que se desarrollaba intencionalmente en España? ¿Crees que España es un país moderno, crees que la película es realista en ese sentido? Claramente, en España no tenemos un Diamond Flash patrullando las calles, pero lo de las judías pintas me dejó secuestrado.

CV: Creo que no hay nada más internacional que los localismos. Porque en el fondo, todos los países los tienen. Por eso no me alejo de ellos, me gustan y los exploto. Me encanta ver una película americana o japonesa y que hablen de lugares o referencias locales. Hace que me resulte más verosímil lo que me están contando y aborrezco esa obsesión por crear ambientaciones universales con la fallida premisa de que todo espectador que la vea "pueda sentirse identificado". España es un país extraño, combina las tendencias mas extremas y radicales con lo más conservador. De hecho, si te fijas bien, la gente más moderna de las capitales siempre viene de provincias.

FB: ¿Por qué un título en inglés? ¿Por puro pop?

CV: Hace referencia a una serie japonesa llamada "Diamond eyes" cuya canción de cabecera estaba interpretada por un grupo de niños, tipo Parchís, llamado Young Flash.

FB:¿Qué opinas del crowfunding? ¿Acudirías a él cual ubre?

CV: Me parece bien, no tengo una opinión realmente formada en cuanto a él. De momento no he hecho ninguno, pero tampoco estoy en contra y quizá lo haga en el futuro con algún proyecto pequeño. Mi miedo, en todo caso, con todo el tema del transmedia, es que el modo de hacer y difundir cine esté cobrando más protagonismo que el cine en sí. Temo que los directores del futuro sean más directores de marketing que directores de cine.

FB: ¿Viste la entrega de los Goya? Si es así, ¿qué pensaste cuando oíste aquello de "sin productores no hay películas"?

CV: Sí, me gustó sobre todo el sketch de la gente de Muchachada Nui. Sobre lo de los productores: creo que la figura del productor está demonizada, y creo que es por la figura que nos llega de Hollywood, pero el productor es una figura necesaria. Aunque seas tú mismo el que ruedes y te pagues una peli independiente, tendrás que ponerte en el papel del productor en ocasiones. Es cierto que sin productores no hay película, pero ahora todos podemos ser productores.

FB: Todo el mundo se empeña en hablar de la conexión y la influencia mutua entre el cómic y el cine, pero yo no la veo tan clara. ¿Crees que hay conexiones o equivalencias entre ambos medios a nivel de lenguaje narrativo? Si la respuesta es “sí”, ¿cuáles son? ¿Te vales de ellas al rodar?

CV: Yo tampoco tengo muy claro eso. Porque cuando dibujaba cómics también me decían que planificaba como si hiciese cine. Supongo que me valgo de ambas cosas para hacer ambas cosas y me muevo en un término medio. Me gusta planificar mucho, tenerlo muy estudiado todo y tener el control de la escena, que es algo que en el cómic es muy fácil, porque lo controlas todo tú.

FB: ¿Te gustó Amer? ¿Berberian Sound Studio? ¿Holy Motors? ¿Qué te inspira el cine de Giorgios Lanthimos? A donde quiero llegar es, ¿te sientes parte de una generación de cineastas unidos por ciertas líneas y patrones?

CV: Me gustan unas más que otras. Amer me encanta, es muy sugerente. Holy Motors menos. Precisamente, quién lo iba a decir, porque me parece rara de manera muy caprichosa, que es lo que me sucede con Alps a diferencia de Canino, que basa su extrañeza en algo real y cotidiano y que, en cierto modo, podría suceder. Me obsesiona lo normalizadas que tenemos cosas extrañas mucho más que forzar lo extraño. Creo que ahora se está investigando mucho, pero te pongo el ejemplo de La cabina para que veas que es algo que se lleva haciendo desde hace tiempo.

FB: ¿Para cuándo la versión en cómic de Diamond Flash?

CV: ¡Pues en la edición de DVD hay uno! Son historias cortas dibujadas por una selección de lo mejor del cómic patrio. (Nota del redactor: la película se distribuyó en DVD por Cameo)

FB: ¿Por qué los argentinos son la quintesencia de la maldad humana?

CV: Yo siempre pensé que eran los suizos.