Imágenes

Título: Imágenes (Images)
País y año: EEUU, 1972
Dirección: Robert Altman
Intérpretes: Susannah York, Rene Auberjonois, Marcel Bozzuffi
Guión: Robert Altman
Cartel de Imágenes

La verdad es que no hay dos películas de Robert Altman que haya visto que me resulten parecidas. A decir verdad, no he visto tantas. Si se piensa, el tipo estuvo haciendo películas durante cincuenta años, siendo los años 70 su etapa más prolífica. De sus últimas películas, recuerdo los estrenos de Short Cuts y Gosford Park (magníficas ambas) y aquella que ni siquiera fui a ver titulada Prêt-à-Porter. Todas ellas completamente dispares entre sí. Y si se mira su dilatada carrera, parece que es una constante. La última que he visto suya ha sido The Long Goodbyela siguiente en su filmografía tras la que nos ocupa, estrenada solo un año después y que no es sino una revisión cínica neo-noir del mito de Philip Marlowe.

Images no es una excepción de esa disparidad. De hecho, es considerada la única película ‘de terror’ de Altman. Quizá no sea una cinta excesivamente desconocida ni olvidada, pero en su momento fue ignorada en los Estados Unidos y ha ido alcanzando una especie de estatus de culto con los años. No en vano, estuvo a punto de no llegar a realizarse jamás. La actriz principal que ocupa cada plano y cada minuto del metraje, Susannah York, se negó en un principio a encarnar el papel de Cathryn, la mujer protagonista que sufre una esquizofrenia brutal. Adujo que la historia le parecía una sucesión de escenas sin unidad ni sentido, y probablemente tuviese razón. El propio Altman tampoco estaba realmente convencido de su guión, pero algo le empujó a seguir adelante. Fue matizando la historia según avanzaba el proyecto, añadiendo elementos en el camino, como los fragmentos que escribe y lee Cathryn en su mente y que forman parte del libro de cuentos infantiles que la propia actriz se encontraba escribiendo en ese momento, “In search of Unicorns”, lo cual imprime un componente creativo, fantástico e irreal muy acorde con un cuadro esquizofrénico. Si habéis conocido a una persona con esta enfermedad sabréis a lo que me refiero. Susannah York aparece en los créditos de la película como escritora de esos fragmentos, y no deja de haber un componente de promoción (genuino y artístico; nada comercial, eso sí) de su libro para niños publicado un año después del estreno de esta película.

Images (Altman, 1972) | FilmBunker.NET

Images es una incursión cruda y terrorífica en las profundidades de la enfermedad mental. El principal logro de la historia, sin duda alguna, es tratar las visiones y las voces que experimenta Cathryn no solo como síntomas aterradores de esas patologías, sino que por el tratamiento que se le dan en la película se nos antojan manifestaciones paranormales, estableciendo un punto de unión o ‘salto’ entre géneros y acercándonos desde el drama psicológico hacia las historias de fantasmas o de mediums clarividentes atormentados por su propio don. La historia (casi gótica en su pureza) de terror. No en vano, el ‘slogan’ de la película en su cartel promocional era “A motion picture of the extra senses”, sugiriendo que la esquizofrenia es, en realidad, un sexto sentido que nos permite ‘ver’ otros planos de la realidad, en un sentido casi parapsicológico. Lo realmente terrorífico es que el espectador se deja llevar por ese tratamiento fantasmagórico, paranormal, pero pronto cae de nuevo en la cuenta de que no se trata más que de los crueles síntomas de la locura, que acechan y someten a la protagonista jugando con su mente, y que son en verdad mucho más terribles de lo que puede ser un fantasma… en el cual, en el fondo, no creemos. En el derrumbe de la mente y en sus rincones oscuros y jodidos sí creemos, y nos dan mucho más miedo que un espíritu errante que aparece en una casa encantada a medianoche. En este caso, una casa de campo que se convierte prácticamente en la única localización de la película.

Images (Altman, 1972) | FilmBunker.NET

El Altman director viene a apoyar su propia historia con un ensamblaje de escenas que se asemeja a los vaivenes entre las alucinaciones que proyecta la mente de Cathryn. Así, el cambio de escena que viene dado por una ruptura en la unidad espacio-tiempo según el canon convencional del montaje, viene a ser la mirada de Cathryn que lleva su mente de una alucinación a otra. La protagonista se encuentra en el campo, en la cima de una colina, acompañando a su marido en la caza cuando mira desde lo alto hacia una casa abajo, en el valle. Sus ojos se entrecierran para poder ver mejor en la distancia, y ve a una mujer: ¡es ella misma, bajando de un coche y acercándose a la casa! Entonces cambia la escena; estamos en otro lugar; estamos al pie de la colina, en la entrada de la casa. Cathryn sonríe a su marido al llegar a casa. Pero, por un momento, se da la vuelta, y mira hacia atrás, a la cima de la colina: allí está la pequeña silueta de una mujer que la observa desde la altura. Cathryn intenta ignorar el hecho de que se parece mucho a ella misma, y la escena prosigue según entra en la casa y conversa normalmente con su marido. De esta manera magistral se rompe la convención narrativa para acercarse al modo en que la esquizofrenia rompe la unidad y la coherencia mental de la persona, dándole bandazos de un lado a otro sin sucesión de continuidad, ni temporal, ni espacial, ni personal (esa “sucesión de escenas sin unidad ni sentido”). Al mismo tiempo, lo hace de una forma tan creíble que, por un momento, experimentamos esa locura de una forma tan cercana y subjetiva que nos produce auténtico pavor imaginar cómo sería vivir en una mente como la de Cathryn, en una película mental con unas proyecciones y unas percepciones tan siniestras, descabaladas y desordenadas.

Images (Altman, 1972) | FilmBunker.NET

Varias personas (Altman reconoce que su mayor influencia en Images fue Persona de Bergman) aparecen en las visiones de Cathryn. Todas ellas hombres, todas ellas relacionadas con sus pasiones y sus pulsiones; el amor, el deseo carnal, la infidelidad, los celos. Quizá aquí entren en consideración cuestiones de género y cómo la promiscuidad o las pulsiones sexuales se desatan en la locura, alcanzando un nivel de honestidad y sinceridad viscerales y, por ello, crueles con uno mismo. Al final el enfermo, la enferma, se enfrenta a ellas, las encara, las pierde el respeto (perdiendo con ello la capacidad de dominar su atormentado subconsciente) y alcanza el punto en que debe acabar con ellas, asesinarlas y librarse de su condena. Dispararlas, acuchillarlas. Al fin y al cabo, siempre vuelven, sin importar cuántas veces las mates. Siempre vuelven a atormentarte. Hasta el día en que no vuelven.

La siniestra historia de Images viene acompañada de una banda sonora de John Williams disonante e hipnótica, muy lejana a sus grandiosidades orquestales más conocidas. Además, la película está constantemente impregnada de sonidos extraños, tintineos, crujidos y campanillas extrañas que no se corresponden con la imagen. Son la obra del músico avant-garde japonés Stomu Yamashta y me parece que le dan el punto final, la guinda definitiva, a ese ambiente psicótico y alucinatorio de la película.

Images (Altman, 1972) | FilmBunker.NET