Made in USA

Título: Made in USA (Kentucky Fried Movie)
País y año: USA, 1977
Dirección: John Landis
Intérpretes: Evan Kim, Ed Griffith, Rick Baker, Rob Liddel
Guión: David Zucker, Jerry Zucker, Jim Abraham
Cartel de Made in USA

Nunca sabremos muy bien el peso específico que en la carrera del director John Landis tuvo el trágico incidente en el rodaje del primer segmento de En los límites de la realidad (Twilight Zone: The Movie, 1983). Aquella película de episodios (una “película de cuentos” como decía despectivamente un amigo de la infancia que las odiaba quizás tanto o más que a los cortometrajes, por razones que se me escapan), una adaptación cinematográfica de episodios míticos de la serie de televisión Twilight Zone reunió alrededor del proyecto a unos cuantos viejos amigos (Joe Dante, Steven Spielberg, George Miller y el propio Landis) que querían homenajear a la obra televisiva que los empujó a dirigir películas.

Desgraciadamente Time out, una adaptación vaga de dos episodios diferentes de la serie original, terminó en desgracia. Después de un plan de rodaje atosigante y extremo, acuciados por las prisas y en circunstancias todavía no esclarecidas Vic Morrow y dos niños, Myca Dinh Le y Renee Shin-Yi Chen, perdían la vida al ser decapitados por las hélices del helicóptero que se estaba usando para rodar una de las escenas de la película. El incidente tuvo dos consecuencias importantes para el desarrollo posterior de las producciones norteamericanas: se fijó un protocolo de seguridad para el uso de efectos especiales pirotécnicos y se promulgaron leyes laborales para los niños actores.

La carrera de Landis se vio afectada de forma total tras dicho escándalo. Aunque ese mismo año había sido el encargado de dirigir el, hasta entonces, mayor videoclip de la historia, el desasosegante y chiflado Thriller de más de 13 minutos de duración (con la voz de Vincent Price incluída) las cosas comenzaron a flojear. Más de dos años tardó en volver a ponerse detrás de las cámaras para rodar dos documentales (uno sobre B.B. King y otro sobre Disneylandia) y llevar a la gran pantalla la película Cuando llega la noche (Into the night, 1985), una chiflada comedia en la que un controlador aéreo insomne (Jeff Goldblum) y una misteriosa mujer (Michelle Pfeiffer) tienen que escapar de unos grupos de delincuentes que buscan unos diamantes que pertenecieron al Sha de Persia y que la Pfeiffer tiene en su poder. Pese a que la película intentaba rescatar la fórmula del éxito de Landis (una comedia coral repleta de grandes secuencias de acción y gags en todos los gramajes posibles) distaba bastante de los éxitos cosechados con Granujas a todo ritmo, Entre pillos anda el juego, Un hombre lobo americano en Londres y, sobre todo, esa obra maestra y fundamental para entender parte de la comedia de masas posterior conocida como Desmadre a la americana (Animal House, 1978).

Con posterioridad al estreno de Cuando llega la noche Landis solo ha conseguido ponerse al frente de sonoros fracasos (Blues brothers 2000 o La familia Stupid) y dejarnos con pequeñas muestras de talento como la incomprendida Sangre fresca (Innocent Blood, 1992).

Si hubiera que hacer una especie de comparación diríamos que la carrera de Landis ha seguido una caída en picado semejante a la de su “compañero de promoción” Peter Bogdanovich que fue incapaz de levantar los éxitos del pasado y se vio, como este, marcado también por la tragedia (el brutal asesinato de su novia Dorothy Stratten) y una cierta tendencia a no poder digerir el éxito.

Antes de que John Landis se convirtiera en un director taquillero (no en uno de referencia, porque el género no ha sido algo demasiado a tener en cuenta hasta la explosión de Spielberg y Lucas) ya había rodado dos obras raras, incluso para un tipo como él y una década como los 70: El monstruo de las bananas (en el que un monstruoso simio cae enamorado de una chica ciega; luego el monstruo aparecería en una de las secuencias de Entre pillos anda el juego) y Made in USA.

Lejos de ser una película episódica Made in USA (acertadamente titulada originalmente como Kentucky Fried Movie por eso de ofrecer humor en piezas metido en un cubo como si fuera pollo frito) es una película completamente hecha de sketches. Para hacernos una idea: el guión (o la pila de guiones) está escrita por Jim Abrahams y Jerry y David Zucker que luego se harían famosos por llevar toda una filosofía del humor a la pantalla con películas como Aterriza como puedas o Agárralo como puedas.

Excesiva y pasada completamente de vueltas Made in USA es un revoltijo de chistes en el que parece que estemos haciendo zapping por diferentes cadenas que, a la misma hora, solo ofrecen una serie de programas de baja estofa, anuncios lamentables y películas chungas de muy bajo presupuesto.

Los homenajes chuscos al cine de artes marciales, a programas como “¡Esto es increíble!” y a las referencias más siniestras de la televisión norteamericana se suceden una tras otra sin más orden y más concierto que el de exprimir al máximo la capacidad humana de abrir lo más posible la mandíbula.

Made in USA es una película que sentaría las bases de lo que luego sería Desmadre a la Americana (que siempre me ha parecido una especie de reinvención cómica y malévola de American Graffitti, una especie de reverso tenebroso) y, claro está, de lo que en años posteriores nos ofrecería la factoría ZAZ (Zucker&Abraham&Zucker) pero sin las estrecheces propias de la política sobre moral y buenas costumbres de los Estudios norteamericanos. No cabe duda de que, si actualmente la sobrexplotación de la fórmula nos resulta cansina, en aquellos momentos en los que arrancaba la generación que llevó el humor en Estados Unidos hasta las cotas más altas de popularidad (la impulsada desde el sacrosanto Saturday Night Live) esta película fue una de los grandes descubrimientos de su época y, sin duda, una obra que se adelantó a su tiempo… Aterriza como puedas fue estrenada tres años después.

Landis ya se destapa como el director capaz de llevar a la pantalla casi cualquier cosa con una pasmosa y elegante capacidad para rodar los chistes más aberrantes. Ya saben, ese juego de montaje fundamentalmente académico, de gran pulso y ese estilo para rodar grandes números musicales a golpe de grúa o para hacer buen uso de la cámara fija o el travelling.

El resultado es una película delirante que ridiculiza el mal gusto y que le saca punta a las obras de consumo de masas, el feísmo setentero y la puesta en escena más pobre.

En 1987, en medio de su debacle personal, John Landis estrenó otra película de episodios y sketches titulada Amazonas en la Luna con mucho más presupuesto y rodeado también de amigos como Joe Dante. Los resultados fueron tan buenos como en esta Made in USA pero Landis ya estaba marcado por la tragedia y su carrera hacía aguas por todos lados, desgraciadamente. Esperemos que, en el futuro, lo nuevo de Landis está a la altura de lo que un director con esta trayectoria merece.