SM Juez

Título: SM Juez (Rechter-SM)
País y año: Bélgica, 2009
Dirección: Erik Lamens
Intérpretes: Gene Bervoets, Veerle Dobbelaere, Axel Daeselaire, Marie Vinck, Carry Goossens
Guión: Erik Lamens
Cartel de SM Juez

En 1997 la noticia de la detención del juez Koen Allegaerdst saltó a todos los medios de comunicación belgas. Pese a lo que pudiera parecer en un principio al Señor A. no se le detenía por un delito de cohecho o de mala praxis profesional si no por mantener una relación sadomasoquista con su esposa. El panorama para la pareja no podía ser social ni mediáticamente más adverso: Bélgica es un país eminentemente conservador que todavía se removía incómodo por el caso de los asesinatos y violaciones llevadas a cabo por Marc Doutroux. Pese a que ambos casos no tenían nada que ver ni lejanamente, lo cierto es que no fue difícil tender una especie de conexión entre los actos de un criminal pederasta y el caso de Koen A. pese a que, en este segundo, existían evidencias de que tanto él como su mujer se habían entregado libremente a una manera de vivir el sexo tan alejada de los convencionalismos como son las prácticas BDSM (acrónimo de Bondage, Domination and Sado Masochism).

Tampoco lo fue darle al caso la dimensión de “violencia de género” señalando al Juez como el inductor de todo el asunto y a su esposa la categoría de “víctima”,  pese a que ambos declararon que ella le había pedido a su marido que iniciaran dicho camino. Es curioso que Koen Allegaerdst fuera apartado definitivamente de sus funciones como juez mientras que su mujer Magda de Herdst  siempre fue vista como una víctima. 

JUEZ SM es una película que juega con la crudeza. No solo a la crudeza sexual y visual que ustedes podrían tener en mente si no, también, con la crudeza sentimental que encierra cualquier relación de pareja. Lo chocante es que bucea muy bien en el doble sentido de palabras como “entrega”, “castigo”, “dolor”, “sensibilidad”, “juego”, “sentimiento”… Díganme si muchos de estos términos no son utilizados con profusión y admiración en todas las películas y libros románticos que han digerido desde que les contaron el primer cuento que incluía a un príncipe y a una princesa.

El cine romántico se nutre, muchas veces, de la pregunta más sencilla: “¿Hasta dónde estarías dispuesto a llegar por amor?”. La respuesta a dicha pregunta muy pocas veces incluye en su enunciado palabras como “fusta” o “cuerda” o “azote”. JUEZ SM sí.

Crudamente duro y crudamente sensible este film belga lleva al espectador a plantearse los límites del amor, el deseo y la entrega o más allá de eso los convencionalismos sobre los que está asentada nuestra educación sexual y sentimental, dibujando una relación poco convencional en aspecto pero tremendamente convencional en el fondo de la misma. Es decir, fuera de otros prejuicios, nos enfrenta a la historia de una pareja que se quiere, que se quiere igual que cualquier pareja, pero que necesita de otros elementos para demostrarse dicho amor. Lo mejor es que JUEZ SM es una película que nos muestra que la frontera de lo que es lícito y lo que no lo es es una cuestión que reside en la forma en la que miramos las cosas y no en las prácticas sexuales mismas.

Y aquí un aparte: siempre que estás prácticas sean Seguras, Sanas y Consensudas. Es decir, hayan sido pactadas previamente por ambas partes (en edad legal, claro está) y no pongan en peligro la integridad física de los participantes de manera irreversible.

Jugando con el amplísimo campo semántico del romanticismo y de la literatura que ha generado JUEZ SM nos embarca en el descubrimiento de lugares ajenos que jamás hemos visitado, de una forma diferente de entender los sentidos y, sobre todo, de nuestra capacidad para entender y aceptar esa “bipolaridad” de nuestras propias relaciones. ¿El amor duele? Sabemos que mucho a veces. ¿Puede el dolor por tanto ser una manifestación de amor? A veces, la película no deja ninguna duda.

La pareja protagonista, formada por los actores Gene Bervoets (Koen) y Veerle Dobbelaere (Magda) cumplen a la perfección en un difícil trabajo dramático que tiene como objetivo transmitir las dobleces de una historia complicada, trabajo que hacen de manera sobria y contenida sin caer en las trampas mortales que suelen tener este tipo de personajes, donde atenerse a la realidad suele ser lo más difícil pero también lo menos agradecido. 

Brillante en la sencillez de sus propuestas, JUEZ SM es una película imperdible para todos aquellos que se planteen los límites de la libertad individual,  tengan la necesidad de abrir otras puertas o explorar otros territorios del deseo. Pero, sobre todo, es una lección sobre nosotros mismos, sobre los sacrificios del amor, sobre los sitios raros, a veces, donde se encuentra la felicidad y, claro está, sobre lo complicado que es casi siempre salirse del camino marcado.