Sucesos en la 4ª fase

Título: Sucesos en la 4ª fase (Phase IV)
País y año: EEUU, 1974
Dirección: Saul Bass
Intérpretes: Michael Murphy, Nigel Davenport, Lynne Frederick
Guión: Mayo Simon
Cartel de Sucesos en la 4ª fase
Esta reseña revela detalles del argumento

Lo que tenemos aquí no es cualquier cosa. Se trata del único largo como director del mítico Saul Bass, responsable de los carteles de películas como Vertigo (Alfred Hitchcock, 1958), de la cual también diseñó la magistral secuencia de títulos de crédito (así como las de muchas otras grandes películas).

Un extraño evento cósmico, a causa del cual nuestro Sol emite una serie de radiaciones de las cuales los científicos terrestres esperan grandes consecuencias, parece quedar en nada y cae pronto en el olvido. Es, no obstante, la primera fase de un proceso de proporciones globales cuya segunda fase sólo ha percibido un científico: un salto evolutivo salvaje por parte de las hormigas, al cual asistimos gracias al impresionante buen hacer del entomólogo Ken Middleham, fichado sabiamente por Bass.

Esta premisa, tan sugerente como extraña, da pie a una película de ciencia-ficción siempre interesante, claustrofóbica y llena de suspense.

Phase IV | FilmBunker.NET

El científico en cuestión, el Dr. Ernest D. Hubbs (Nigel Davenport, Amanecer Zulú, 1979) da la voz de alarma por el comportamiento de los insectos y es enviado junto a un experto en comunicaciones, James R. Lesko (Michael Murphy, Juego Secreto, 1984) a investigarlo a la desértica Arizona, si bien todo parece indicar que nadie les toma demasiado en serio.

Una vez allí intentan delimitar qué está sucediendo y, lo más importante, si se trata de una amenaza. Descubrirán demasiado tarde que el peligro es más que real cuando queden literalmente sitiados por las hormigas en su laboratorio, en compañía de una jovencita la inmensamente atractiva y ya tristemente fallecida Lynne Frederick (Los cuatro del apocalipsis, 1975), única superviviente del ataque de los insectos a una granja cercana.

Se agradece la buena mano del Señor Bass, que logra mantener la tensión durante el metraje apelando poco al diálogo, decantándose por un estilo narrativo más visual. La película, al tiempo que consigue mantener inquietud e interés a partes iguales, sirve unas cuantas ideas bastante interesantes que dan pie a todo tipo de interpretaciones, tales como el carácter cuasi-comunista de las hormigas.

Se agradecen, también, sus logros en materia de fotografía y diseño de producción la película está llena de planos de póster y de momentos poderosos—, que es donde se ve al Bass más conocido, al genio creador de carteles y títulos de crédito memorables.

Lástima que la película se diera un batacazo tremendo en taquilla, lo que al parecer nos privó de disfrutar de posteriores largos de Saul Bass, o al menos de alucinar en colores con ellos.

Véanla, y sí creen que les he hecho perder el tiempo, pueden insultarme si lo desean. Sólo decirles que, si algo se saca en claro de la exquisitamente rara Phase IV es que hablando se entiende la gente... O a lo mejor sólo se entiende uno con las hormigas.