Trastornado: Deranged

Título: Trastornado: Deranged (Deranged: Confessions of a Necrophile)
País y año: Canadá, EE UU, 1974
Dirección: Alan Ormsby, Jeff Gillen
Intérpretes: Roberts Blossom, Cosette Lee, Leslie Carlson
Guión: Alan Ormsby
Cartel de Trastornado: Deranged

Deranged es una de las adaptaciones cinematográficas menos conocidas del famoso caso del asesino y ladrón de tumbas Ed Gein, un granjero de Wisconsin cuyos atroces crímenes conmocionaron a la sociedad estadounidense a finales de los años 50. Entre las películas que se basaron en los escabrosos hechos ocurridos en la granja de los Gein se encuentran clásicos como Psicosis (1960), La matanza de Texas (1974) o El silencio de los corderos (1991), lo que demuestra el enorme impacto cultural que la figura del psicópata ha tenido a través de las décadas. La producción canadiense que nos ocupa fue la primera película que trató de acercarse con más fidelidad a los hechos e intentó reflejar de forma más realista la personalidad retraída y retorcida de Ed Gein.

El proyecto nació en el seno de un grupo de cineastas liderado por Bob Clark, un productor y director estadounidense que dejó una profunda huella en el cine de terror canadiense de los años 70. En 1972 dirigió la joya de bajo presupuesto Crimen en la noche (Deathdream) y un par de años después, Black Christmas, precursora del género "slasher" sobre la que ya escribimos en FilmBunker aquí. (Más adelante en su carrera, Clark arrasaría con un tipo muy diferente de películas: en los ochenta con las comedias Porky’s e Historias de Navidad, y en los noventa con la franquicia Unos peques geniales.)

Aunque en un principio Clark iba a ser el encargado de dirigir Deranged, el guión escrito por su colaborador Alan Ormsby era tan explícito y pasado de rosca que decidió reservarse la tarea de productor, y aun así decidió quitar su nombre de los títulos de crédito por miedo a que su reputación pudiera verse afectada. Ormsby tomó las riendas y se puso detrás de la cámara junto a Jeff Gillen, otro asiduo del equipo de Clark. Para llevar a la pantalla las “desventuras” de Ed Gein, optaron por un estilo casi documental que lograron plasmar con una brillantez inusual en este tipo de producciones (es bastante dudoso que el público que pagara por ver una película con el eslogan “Confesiones de un necrófilo” esperara interpretaciones realistas o un retrato fiel de la América rural, pero en Deranged se iban a encontrar justo con eso). Su otro gran acierto fue contratar a Roberts Blossom para encarnar a Ezra Cobb, el álter ego de Gein, no solo por su físico escuálido y aspecto frágil sino porque el desconocido actor sorprendió a todo el mundo con una interpretación memorable. Blossom terminaría por renegar de Deranged al igual que había hecho Clark al principio, probablemente asqueado por la gratuidad de ciertas escenas o quizá asustado por el aterrador efecto de su propia actuación.

En la película se trata el tema de la locura de Ezra de forma progresiva e incluso sutil, pero a la hora entrar en el meollo y mostrar las horripilantes prácticas de su protagonista, Ormsby nos recuerda que estamos ante un producto de explotación creado para escandalizar y revolver el estómago del público. Deranged cuenta con dos o tres momentos realmente nauseabundos, y en concreto puede presumir de una escena (censurada en varias versiones de la película) en la que Ezra juguetea con una cabeza humana que a un servidor, al verla en gloriosa calidad en el Blu-ray, casi le hace vomitar. Se nota que la película es uno de los primeros trabajos en el cine de Tom Savini, gurú del "splatter", que con cuatro duros se las apañó para construir decenas de cadáveres putrefactos y un puñado de efectos bastante realistas.

Con tanto cuerpo en descomposición y traumas psicosexuales, no es de extrañar que Roberts Blossom viera el resultado final y se espantara del engendro que había ayudado a crear. Sin embargo, es gracias a su actuación y al tono realista de la película que Deranged se sitúa muy por encima de la mayoría de títulos de explotación que tanto proliferaban en la época. Blossom consigue retratar con tanta naturalidad el patetismo y la tragedia del día a día de la vida de Cobb que resulta difícil no sentir lástima por él, a pesar de que conocemos su terrible secreto.

Traumatizado por la muerte de su sobreprotectora madre, Ezra sufre un conflicto interno que varias veces se ve reflejado en la película como un contraste humorístico entre un campesino bonachón y un necrófilo sádico. Esto genera no pocas situaciones cómicas y por momentos nos parece estar ante una comedia gamberra que se deleita en jugar con nuestras expectativas, pero en ningún momento llegamos a sentirnos del todo cómodos ante lo que estamos viendo. De hecho, en el último tramo de la película Ezra da rienda suelta a sus pulsiones más violentas y se sumerge en una espiral de locura donde no hay lugar para el humor negro del resto de la cinta. Esta parte final en la que el desdichado protagonista ha perdido cualquier resquicio de cordura y compasión es quizá donde Deranged se acerca más al verdadero horror del caso en el que está basada.