Primeras crónicas desde Sitges 2013

Fotografia: Primeras crónicas desde Sitges 2013

Domingo 12

Este año el festival comienza el viernes pero, por circunstancias varias, servidor no llega a Sitges, a lomos de una bestia alada, hasta bien entrada la tarde del domingo. Me pierdo algunas proyecciones bastante esperadas, pero entro en el ambiente de golpe con un clásico del festival: sesión de medianoche en El Retiro.

La asociación Eli Roth - Nicolás López continúa, después de Aftershock, en The Green Inferno, una película con una premisa y fórmula bien clara: Cabin Fever meets Holocausto Canibal. Un grupo de activistas ambientales se dirigen al Amazonas para intentar salvar a una tribu y, una vez allí, se convierten en la cena de acción de gracias de los indígenas. Cinismo, humor negro y momentos cafres se unen en una película muy irregular que jamás acierta con el tono. Igual tiene un golpe cómico de lo más sencillo que no acaba de producir el efecto deseado, que una escena dura y seria arruinada por algún elemento más ligero. Personajes planísimos, malas actuaciones y un típico humor pueril yankee (porros y pajas) convierten el homenaje a Holocausto Caníbal en una especie de monstruo de Frankenstein que entretiene pero que no da para más.

The Green Inferno | FilmBunker.NET

 

Lunes 13

Una vez terminado el fin de semana se apodera de Sitges la calma de los días entre semana: Menos gente, colas más relajadas y, aún así, el mismo montón de películas para ver.

El día comienza con el remake americano de una película mexicana que ya se presentó en Sitges hace un par de años. We Are What We Are cambia el género de sus protagonistas con respecto al original, pero mantiene la columna vertebral de la historia: Cuando una madre de familia muere, sus hijas deben prepararse para tomar las riendas del clan y continuar con la tradición caníbal. Jim Mickle acierta ambientando la historia en un pequeño y lluvioso pueblo de Delaware, y trata con mimo al elenco de personajes y sus relaciones; pero su ritmo pausado, muy apropiado al comienzo, se va embarrando poco a poco dejándonos con una película correcta pero insulsa. Llegado el final, todo se va al garete con una resolución gratuita, efectista y que prácticamente traiciona el espíritu del resto del metraje. Al menos sale Michael Parks.

We are what we are | FilmBunker.NET

Mi siguiente apuesta me lleva a entrar en el Auditori a una hora más adecuada para comer que para ver películas; al menos, esta vez, merecerá la pena. Coherence, recién galardonada con el premio al mejor guión en el Fantastic Fest de Austin, es una nueva muestra de ese cine independiente de ciencia ficción más cerebral que efectista del que tan buenos ejemplos hemos visto estos últimos años (Another Earth, Safety Not Guaranteed, etc.) La premisa parte de una idea sencilla (el paso de un cometa cerca de la tierra afecta el comportamiento de un grupo de amigos reunidos para cenar) y enseguida se expande en mil direcciones llenas de ideas y posibilidades. Una película tensa, divertida y muy inteligente que, además, ni vende humo, ni trata de engañar al espectador. Realidades alternativas, física cuántica y comportamientos fractales sin, apenas abandonar, el salón de una casa.

Dudando si lo más apropiado es tomar unas cervezas o un helado, me acerco hasta El Retiro para vivir uno de esos divertidos pases de Sitges llenos de expectación, aplausos y risas: Edgar Wright, Simon Pegg y Nick Frost ponen punto y final a su Cornetto trilogy con The World's End. Si en Shaun of The Dead se exploraba el género zombie y en Hot Fuzz las 'buddy cop movies', ahora toca la ciencia ficción, siempre desde la barra de un pub y con una pinta en la mano, eso sí. Edgar Wright mezcla en su cuarta película los elementos más clásicos de sus cintas británicas con ese nervio a la hora de afrontar la acción que nos demostró en Scott Pilgrim. El resultado es una película divertidísima, frenética, llena de referencias y con una lectura bastante más seria de lo que parece, que se vuelve demasiado grandielocuente e histriónica según la trama avanza. Un buen cierre para la trilogía pero, sin duda, la más floja de las tres.

The World's End | FilmBunker.NET

Para terminar mi jornada vuelvo a subir camino del Meliá con miedo, mucho miedo: Machete me pareció en su momento un tremendo montón de mierda y no estoy seguro de que siquiera el ambiente de un Auditori repleto hasta los topes vaya a hacer menos traumática la experiencia de ver Machete Kills. No entiendo en qué momento la idea inicial de los trailer falsos de Grindhouse ha terminado convirtiéndose en una serie de películas con el peor aspecto digital, decorados y efectos CGI, cameos gratuitos, parodias rancias y guiños chorras a Star Wars; pero resulta casi una traición a esas intenciones originales. Más cerca de todos aquellos baratos sucedáneos post-ZAZ de los 90 que de cualquier otra cosa. Olvídense de Machete y rescaten Black Dynamite, por favor.

Crónica de @Pinker