Sitges 2014 | Primer fin de semana

Fotografia: Sitges 2014 | Primer fin de semana

He madrugado, he estado trabajando todo el día, he mal comido, he cogido un AVE y estoy llegando a Sitges con la hora justa para meterme a ver [REC]4. ¿Descansar? Imposible planteárselo estando de vuelta en un festival con tanto que ver.

Ángel Sala está muy venido arriba, casi parece José Luis Moreno, igual que Manuela Velasco y otros miembros del reparto: Hay mucha euforia. Quizás demasiada, pero uno puede entenderlo, están presentando en la cuarta parte de la saga de terror contemporánea nacional por excelencia. Jaume Balagueró dice que es una película hecha para los fans de Sitges y se nota, en [REC]4 hay probablemente más ganas de buscar el aplauso cómplice del fandom que de hacer una película que se sostenga por si sola. La constante huida hacia adelante genérica de la saga (del terror de la primera al slasher ochentero de la tercera) se transforma aquí un pequeño moonwalk: Se vuelve a la acción pasada de rosca de la segunda entrega pero con una expansión hacia la Serie-B más gamberra y llena de clichés. Se echa en falta un planteamiento más arriesgado, pero la verdad es que la película se disfruta igual: la factura es impecable y Balagueró nos mete en una montaña rusa de ritmo endiablado de la que es difícil salir defraudado, y más con el ambiente del cine Retiro.

¿Slasher belga con boy-scouts? No he tenido ni tiempo para cenar después de [REC]4 pero… ¿Qué demonios? En Welp (Cub en su título internacional) vemos cómo el chaval rarito y marginado del colegio entabla relación en un campamento de verano con una especie de niño salvaje con un cacho de árbol en la cara. Un toque de Viernes 13 por aquí, algo de Solo en casa, un pizca de Kick-Ass, todo ello mezclado con una versión hija de puta de Cuenta conmigo, y el resultado final es una película bien llevada y con buenos momentos que se empeña demasiado en ser más transcendente de lo que puede permitirse. Mi título alternativo: Jason Vorhees Año Uno.

Home comienza con una chica vendiendo su alma al diablo por 500 dólares. Uno no sabe muy bien qué pretendía la tipa sacar de ahí pero, como mínimo, da para un comienzo interesante. A partir de ahí, nos encontramos con una historia de fantasmas, demonios y posesiones que va involucrando a varios personajes. Igual que en The Pact, la anterior película del director, Nicholas McCarthy, la atmósfera está conseguida: es una película pequeña, mínima, pero con un toque delicado e inquietante. Lamentablemente todo esto no consigue sostener la película hasta el final, y por el camino uno pierde el interés e incluso se echa una cabezadita (a lo Boyero). Tratándose de la session golfa del Auditori, me doy por satisfecho, podría haber sido peor.

Sábado 4

Medio planeta lleva meses hablando de Under The Skin. Algunos la ponen por las nubes, otros por los suelos y otros (folla-modelos ellos) se dedican a criticar las curvas de Scarlett Johansson. Yo he decidido esperar hasta Sitges para verla y la verdad es que ha sido una buena elección. Scarlett es una alienígena que utiliza sus armas de seducción para atraer hombres y hacerse con su piel. La película, gélida como su desgarradora escena en la playa, se vale del sonido y de una maravillosa fotografía para hipnotizarnos, alienarnos, acercarnos al punto de vista de un ser programado sólo para ser un depredador y, a partir de ahí, redescubrir al ser humano. Una primera parte tan brillante da paso a una segunda parte relevante y necesaria pero que da una pequeña bajada. No importa, es una película para seguir disfrutando y asimilando durante días.

¿Hay alguien que no esté hasta las narices del found footage a estas alturas? Yo desde luego sí, y mucho. Antes de la presentación de Creep en el cine Retiro su director anima a toda la gente de la sala a coger una cámara, dos colegas y dos duros y hacer una película. En principio no puedo estar más de acuerdo con la invitación pero, tras ver la película, se me antoja que aquí el found footage sirve como excusa para hacer una película rápida y barata sin más intención que tener algo que llevar a los festivales. ¿La historia? Una especie de Catfish meets The Cable Guy pasado de rosca que empieza a verse con una sonrisa para empezar a cansar poco después y terminar con un final gamberro, previsible y típico. Entre medias, por supuesto, un buen puñado de escenas de un tío hablándole a la cámara que gritan RELLENO a viva voz. A la gente pareció gustarle en general, así que también es posible que yo sea un tío gris y amagado y no haya sabido entrar en la peli, claro está.

Domingo 5

Electric Boogaloo | Sitges 2014 | FilmBunker.NETCuatro de la tarde y una resaca infernal (no todo en Sitges va a ser cine, amigos), así que elijo Electric Boogaloo, el documental sobre la historia de la Cannon, como tratamiento. La cinta sigue los pasos de esos dos grandes personajazos llamados Menahem Golan y Yoram Globus desde sus primeras cintas en Israel hasta sus grandes fracasos (Superman IV, Masters del Universo), pasando por locuras como el musical Apple y las películas sobre el Breakdance y la Lambada, toda la acción 100% Cannon (Las secuelas de Death Wish, Delta Force, American Ninja) o los intentos de atraer a directores reputados (Goddard, Cassavettes, etc.) Un viaje divertido y lleno de anécdotas que retrata muy bien el espíritu de la compañía y que deja con ganas de volver a pegarle un repaso a su delirante catálogo. Muy recomendable.

Magical Girl | Sitges 2014 | FilmBunker.NETEl Prado se ha quedado pequeño para recibir a Carlos Vermut. Lo que en principio era un pase esperado sólo por los sectores más interesados en este nuevo cine español (que poco a poco va perdiendo esa etiqueta low-cost), se ha convertido, tras el aluvión de premios de San Sebastián, en una de las proyecciones que más llama la atención del festival. No voy a dar rodeos: Magical Girl es tan buena como dicen. Si en Diamond Flash se atisbaba un material desconocido, pero atrayente, debajo de un montón de capas, aristas y lastres, en su segunda película Vermut sí que entrega un claro diamante. Unos personajes inquietantes, unos diálogos milimétricos, sin relleno alguno, una historia que poco a poco se va volviendo mas turbadora y un encaje perfecto entre todas las piezas que conforman este puzzle. Vermut simplifica su propuesta y la hace mucho más accesible y poderosa. Y luego está la hipnótica interpretación de José Sacristán, claro. Tenemos que estar todos de enhorabuena.

La familia de un soldado americano muerto en combate recibe la visita de un joven que dice haber sido amigo de su hijo. Este es el punto de partida para The Guest, lo nuevo de Adam Wingard y una de las películas más desvergonzadas y divertidas del festival. Repleta de referencias y clichés del cine de los ochenta, la película no se toma en serio a si misma en ningún momento y se vale de un protagonista pasadísimo de vueltas, muy caricaturesco, para enganchar al espectador. La cinta ni siquiera reserva una gran cortina para desvelar un pastel (la autentica identidad del invasor) bastante chorra, es un mero trámite para poder dar paso a los tiros, las explosiones y la sangre. Todo esto aderezado con un score 50% Carpenter, 50% Drive de saldo en gasolinera. Clara candidata al premio del público.

No voy a extenderme mucho sobre The Editor. Lo que parecía ser, en un primer momento, un homenaje al Giallo, se muestra enseguida como una burda y torpe parodia sin gracia. Un ZAZ de tercera que consigue echar por borda un apartado visual atractivo y que no ofrece más que unas interpretaciones penosas y un sin sentido tras otro. Aburridísima e irritante.

Cronica de @Pinker