Sitges: Jueves, 11 de Octubre

Fotografia: Sitges: Jueves, 11 de Octubre

Empiezo el día el en el Auditori con Sinister, la nueva propuesta de terror de Scott Derrickson, que vuelve al género después del remake de Ultimátum a la tierra.

Ethan Hawke interpreta a un escritor que se muda junto con su familia a una casa donde se produjeron unos terribles asesinatos con el fin de investigarlos. A su llegada alguien deja e el sótano una caja llena de cintas de Super 8 que desvelan otros asesinatos. Sinister es una película de terror comercial bastante entretenida que funciona muy bien cuando se centra en la investigación criminal y patina en cuanto se vuelca hacia lo sobrenatural. La película cae una y otra vez en los recursos más facilones para asustar al espectador y acaba resultando tópica y previsible.

Después de comer, A Fantastic Fear of Everything se convierte en la mejor opción para echarse una buena siesta (ya que resulta que no es una buena opción para ver cine interesante). Simon Pegg carga sobre sus hombros todo el peso de una película absurda, neurótica, delirante, cambiante, exagerada y cansina que, ante mi asombro, parece hacer bastante gracia al público. Crispian Mills (el que fuera cantante de Kula Shaker) se muestra en su debut como una especie de Fesser británico, y a mi nunca me gustó Fesser.

El resto de la jornada me da mayores alegrías, empezando por Berberian Sound Studio, que se destaca como la película más original y más sólida de lo visto este año en Sitges. Gilderoy es un mezclador de sonido que se traslada a Italia para trabajar en un gallio, género nuevo para él. El choque idiomático y de culturas y los crudos sonidos que el personaje (interpretado por Toby Jones) prepara para la película van creando un ambiente enrarecido que acaba siendo más perturbador que la película con más casquería por minuto que puedas encontrar en el festival. Una película extraña e hipnótica que no cae en el juego de tornarse ininteligible. Una auténtica joya.

Y para rematar el día, Invasor, un thriller con trasfondo político de Daniel Calparsoro en el que el protagonista vuelve a La Coruña tras ser herido en Irak en un incidente que el ejército está demasiado interesado en tapar a toda costa. Un guión sencillo y efectivo, una tensión constante y algunas grandes escenas de acción que nos recuerdan a lo mejor de la saga Bourne (destacando la cruda y brutal persecución en coche por las calles de La Coruña), constituyen algunos de los aciertos de una de esas películas que nos recuerdan que aquí también se puede hacer buen cine comercial de acción.

José Ramón Grela León (@pinker)