Sitges: Lunes, 8 de Octubre

Fotografia: Sitges: Lunes, 8 de Octubre

Empieza a aumentar el ritmo, las películas, los Red Bulls, las picaduras de mosquito y cada vez es más difícil encontrar tiempo para escribir. Vamos con la crónica del lunes.

Vuelve a tocar madrugón, a las ocho y media estoy ya sentado en el Auditori para ver Sightseers, una comedia negra sobre una pareja que se embarca en un viaje en caravana que cada vez se irá volviendo más salvaje. La cinta es el tercer largometraje de Ben Wheatley (Kill List), también presente en el festival de este año con su debut: Down Terrace. La película es muy divertida, tiene unos personajes patéticos y neuróticos que resultan entrañables, y se ve con una sonrisa en la cara durante prácticamente toda la proyección, pero no creo que tenga elementos suficientes para ser un film recordado.

A las doce me paso por la Sala Tramuntana para asistir a la presentación de NeoCulto, el libro coordinado por Ángel Sala y Desirée de Fez que edita este año el Festival junto con Calamar ediciones. En la interesante charla se habla de cómo con el paso del tiempo y, sobre todo, con las nuevas tecnologías han cambiado los mecanismos por los cuales una película empieza a considerarse de culto o no. Antes tenían que pasar años para que una película pudiese ser reivindicada y conseguir cierto status, cuando ahora el proceso puede ser bastante inmediato y, también, más democrático.

Pausa para comer y de nuevo al cine Prado. Side by Side es un documental producido y conducido por Keanu Reeves que nos habla de la evolución del cine digital. Entrevistas con algunos de los directores más importantes e las últimas décadas (Lynch, Scorsese, Lucas, Nolan, los Wachowsky, etc.) nos ayudan a entender como ha cambiado la revolución digital su forma de trabajar. El documental no falla tampoco en señalar algunos de los problemas y de las voces críticas que tiene el cine digital, pero sin profundizar quizás demasiado en ello. Una cinta muy interesante.

Anochece y El Retiro se llena hasta la bandera para ver The Cabin in The Woods, una película que donde va revienta.  Yo pude verla ya el pasado mes de marzo en Londres y, aún así, es una de las películas que más ganas tengo de ver aquí en Sitges. Dirigida por Drew Goddard y escrita por Josh Whedon y el mismo Goddard, The Cabin in The Woods es una película extremadamente divertida, original y relevante de la que no se puede contar nada.  Cuanto menos sepas antes de verla mejor y en España se estrena, al fin, en apenas un mes, así que me niego a reventar nada. Id al cine y disfrutarla.

En principio mi día se acaba ahí, pero a última hora decido dejarme arrastrar a una de las maratones nocturnas: No One Lives + Lovely Molly.

No One Lives es una película con cierto toque amateur (tanto en el aspecto como en algunas interpretaciones y diálogos) sobre un grupo de atracadores que se meten con la pareja equivocada. Dirige Ryuhei Kitamura, reponsable de la lamentable Midnight Meat Train que aquí, sin hacer nada del otro mundo, mantiene muy bien el pulso, divierte y consigue alguna imagen destacable. Su ristra de salvajadas la convierten en una peli perfecta para estos maratones nocturnos.

Todo lo contrario es Lovely Molly. Una película lenta, con algún momento inquietante, que se torna en un aburrido galimatías ininteligible nada apropiado, además, para este tipo de sesiones. ¿El culpable? Eduardo Sánchez, uno de los responsables de The Blair Witch Project. Lo peor que he visto este año de momento sin duda.

Texto e imágenes: José Ramón Grela León (@pinker)