Sitges: Martes, 9 de Octubre

Fotografia: Sitges: Martes, 9 de Octubre

A estas alturas el cuerpo ya parece hacer las cosas automáticamente. No descarto en absoluto despertarme un día y darme cuenta de que estoy en la cola para entrar en el Auditori con la entrada preparada en la pantalla de mi teléfono móvil.

Entro a ver Cosmopolis, lo nuevo de David Cronenberg, con la mosca detrás de la oreja; las críticas no parecen ser demasiado buenas. Robert Patisson interpreta a un joven genio de los negocios, una especie de gurú del trafico de información que en medio de una ciudad en caos se monta en su limusina con la intención de atravesar la ciudad y cortarse el pelo. En la mejor escena del film una intensa y violenta manifestación transcurre en la calle mientras los personajes dentro de la limusina parecen ignorarla completamente. Así es esta película, el tiempo parece detenerse de una manera casi hipnótica y las claves para entender todo solo las podemos captar si miramos con el rabillo del ojo. Me da la sensación de que en la novela debe haber algo más que se ha perdido en el camino de la adaptación, eso sí.

Safety Not Guaranteed responde perfectamente a un perfil muy presente en el festival últimamente: películas independientes de bajo presupuesto que coquetean con la ciencia ficción sin hacer de este su género principal. Aquí un periodista y sus dos becarios se trasladan a Ocean View para investigar la historia de Kenneth, un excéntrico personaje que ha puesto un anuncio en la prensa con el fin de encontrar un compañero con el cual realizar un viaje en el tiempo. La película utiliza las claves de la comedia romántica con mucho oficio y construye unos personajes honestos, divertidos y entrañables. Uno de esos films de los que sales queriendo abrazar gente. Divertida y recomendable.

Si el otro día vimos Sightseers,  la última película de Ben Wheatley, ahora toca rescatar la primera: Down Terrace. El propio director nos describió la película como un impulso por rodar algo al darse cuenta de que había cumplido cuarenta años y no se había quitado aún la espinita de hacer cine, aunque fuese con bajo presupuesto, pocos personajes y un escenario prácticamente fijo. En Down Terrace un padre y un hijo salen de la cárcel con la sospecha de que alguno de los miembros de su propia banda dio el chivatazo que les llevó a ella. La película, tan neurótica como sus protagonistas, va elevando poco a poco el nivel de salvajada, pero falla a la hora de involucrar al espectador en la trama. Una decepción.

Y con la noche ya sobre Sitges llega el momento y me acerco al Retiro para ver una de esas películas que parecen polarizar a la gente entre un odio visceral y considerarla la nueva llegada del Mesías: The Lords of Salem. En la película Heidi, una DJ y presentadora de radio local, recibe un paquete con una extraña grabación de un grupo llamado 'The Lords of Salem' que poco a poco irá provocándole visiones, flashbacks y conduciéndola hacia algo más. La película se va desarrollando lentamente, jugando con elementos clásicos del género de terror pero introduciendo una imagineria propia y ajena a la vez, un copy-paste visual donde cabe Lynch, la nueva carne, los videoclips y el videoarte pop pasado de rosca. Un extremo viaje visual que no guarda, sin embargo, sorpresas en el terreno argumental. No creo que sea para abuchearla (como se hizo en su primer pase en el Auditori) ni para ensalzarla ciegamente; en cualquier caso, es una película que hay que ver.

José Ramón Grela León (@pinker)