Sitges: Miércoles, 10 de Octubre

Fotografia: Sitges: Miércoles, 10 de Octubre

Por primera vez desde hace un par de días puedo levantarme a una hora compatible con el término vacaciones. Hasta las 12:30 no empieza Grabbers, mi primera apuesta para este miércoles en el que el tiempo empieza a cambiar.

Grabbers bebe del Spielberg de los 80 a lo bestia y directamente de la botella. Tiburón, Gremlins, Parque Jurásico; todo cabe en esta historia de bichos con tentáculos que se alimentan de sangre y que atacan una pequeña población costera irlandesa. La perfecta emulación del cine más Amblin (incluso la banda sonora imita todos los tics de John Williams) junto con los elementos más irlandeses (personajes afables y alcohol, mucho alcohol) funciona como un reloj y construye una película muy divertida y muy cómica. Definitivamente se echa en falta originalidad, pero desde luego Grabbers tiene muchísimo oficio. Esta y Safety Not Guaranteed formarían un gran programa doble representativo del Sitges más amable.

Después de comer toca otro de esos documentales presentes en Sitges que ayudan tanto a comprender y poner en contexto muchas de las cosas que se ven durante el festival. ComicCon - Episode 4: A fan's hope, es el nuevo documental de Morgan Spurlock (el conocidísimo tipo de las hamburguesas de Super Size Me) que aquí se alía con productores como Joss Whedon o Stan Lee para intentar plasmar en la pantalla todo lo que pasa en la famosa convención de cómics de San Diego. La película intenta no dejarse ningún aspecto sin cubrir: aspirantes a dibujante enseñando portafolios, cosplayers, libreros, coleccionistas, fans, profesionales (tanto del cine como del cómic), y consigue un amplio retrato de la convención, señalando algunos de sus problemas (la progresiva marginalización del cómic en una feria llamada ComiCon) y retratando algunos personajes y situaciones capaces de hacernos llorar de risa.

Lo reconozco; a pesar de ser muy fan de muchas películas asiáticas, este cine me produce, en general, algo de pereza. No sorprende pues que Rurôni Kenshin sea mi primera apuesta asiática del festival. La adaptación del manga deja sus vergüenzas al aire en cuanto vemos aparecer el logo de la americana Warner Bros en la pantalla. Rurôni Kenshin, más allá de la ambientación y el idioma, no parece una película japonesa en absoluto. Tampoco parece una película de samuráis y sí una película genérica de acción occidental con personajes que podrían ser perfectamente sustituidos por palos con ojos (y con los que si alguien empatiza lo más mínimo es porque es fan, no por lo que se ve en la pantalla). No me malinterpretéis. La peli no es horrible, ni aburre, pero produce tal indiferencia que uno se pregunta dónde demonios están aquí las creativas, loquísimas y particulares mentes japonesas.

Y el día termina con lluvia y tormenta en el CinePrado viendo Sound of my Voice, una pequeña película independiente americana sobre una pareja que consigue introducirse en una secta con el fin de grabar un documental. La película es pausada, interesante y sutil y te arrastra poco a poco al interior de una historia de fascinación por la misteriosa líder de la secta. Tiene un par de escenas bastante destacables y, en general, deja buen sabor de boca.

Y eso es todo; el tiempo cambia en Sitges, sigue haciendo calor pero ha llegado el agua, ese agua que todos los años nos anuncia que cada vez falta menos para que esto se acabe.

José Ramón Grela León (@pinker)