SXSW | Día Dos: Desilusión

Fotografia: SXSW | Día Dos: Desilusión

Me desperté con las mejores intenciones. El plan era salir temprano y atacar el festival con el cuchillo entre los dientes. Salí de casa a la una y para cuando terminé con el ballet del aparcamiento (no valet, eh. Encontrar aparcamiento cerca del downtown es todo un baile). Pero lo logré y cogí un 'shuttle' que me llevó hasta donde quería ir. 

Big Joy: the Adventures of James Broughton (2013)

Dir. Stephen Silha, Eric Slade

James Broughton era el 'outsider' de los 'outsiders'. Un artista 'beat' antes del 'beat'. Pionero de los festivales de poesía, en 1954 recibió de manos de Jean Cocteau el 'Prix de Fantasie Poetique' en Cannes por su cortometraje The Pleasure Garden. “Es el primer americano, “dijo Cocteau, “que hace un filme francés en Inglaterra.”

¿Hasta qué punto tienes que ser 'cool' para que Stan Brakhage filme tu boda y le hagas un hijo a Pauline Kael? Big Joy te da la respuesta.

Big Joy nos deja echar un vistazo a varios aspectos de la vida de Broughton a través de material de stock, grabaciones de sus lecturas, sus cortometrajes y entrevistas con los artistas que cruzaron camino con James. Este documental preserva el mensaje que James manejó durante su carrera. Esa búsqueda de la libertad para alcanzar la felicidad artística. Su vida puede interpretarse como una metáfora.

Su amor a la poesía lo llevó a unirlo al cine, pero solo lo haría bajo sus reglas. Así lo dejó claro después del premio en Francia cuando le ofrecieron dirigir un film comercial y él se decantó por la poesía.

Su 'motto' era “Follow Your Weird” e influenció a toda una generación de artistas, amigos y colaboradores en la búsqueda de esa felicidad artística. Mira sus cortos en YouTube, especialmente The Bed y Erogeny.

Prince Avalanche (2013)

Dir. David Gordon Green

Aquí fue cuando decidí salirme de la norma. Prince Avalanche no estaba en mi lista. Sin embargo, la combinación del talento de Paul Rudd,  Emile Hirsch y David Gordon Green sonaba tentadora. Olvidé un pequeño detalle sobre el director de Piña Express, Caballeros, Princesas y Otras Bestias y El Canguro. También dirigió George Washington y Tú y Yo. No son para nada malas películas pero tienes que estar en el 'mood' correcto para poder asimilarlas. Sus pelis, cómo dice el 'tagline' de Snow Angels, “algunas vuelan, otras caen.” Esta se queda estática. Es como ver pintura secarse.

Gordon Green adaptó la islandesa Either Way transportándola a Bastrop, Tejas (tras los incendios forestales que casi destruyeron la ciudad). Rudd y Hirsh hacen un esfuerzo para alejarse de los personajes que normalmente interpretan. 

Alvin (Rudd) acepta, para desconectar de la ciudad, un trabajo de verano pintando líneas de tráfico en una carretera rural. Para quedar bien con su novia, invita al hermano de ella, Lance (Hirsh). Los dos no pueden ser más diferentes y este es ese tipo de películas que los hará entenderse. Mientras la veía me sentí como el personaje de Hirsch, totalmente desconectado.

Drinking Buddies (2013)

Dir. Joe Swanberg

Como David Gordon Green, a Swanberg lo tomo con reserva. El 'mumblecore' me produce pereza. Pero para seguir en el espíritu de la aventura, me fui por una ruta alternativa.

Drinking Buddies es la película más comercial que Swanberg ha intentado y no le salió mal. ¿Qué hizo bien ahora? (1) Tuvo mejor presupuesto, eso lo pudo obligar a trabajar extra, (2) se hizo de los servicios de Olivia Wilde, Anna Kendrick, Ron Livingston y  Jake Johnson, y (3) limitó su tiempo en pantalla a un cameo; eso también sirvió. Le sirvió para dedicarle más tiempo a lo que ocurre detrás de cámaras y preocuparse por elevar el 'mumblecore' más a la superficie.

El resultado es una cinta pulida y con pulso. El cuarteto está a tono y con una química honesta. Tengo dos problemas y uno es más ridículo que el otro. Ti West me sacó de la trama varias veces. Sé que son amigos, pero Ti West no es buen actor y le chupa energía a todas las escenas en las que aparece. El otro se llama Olivia Wilde. Verla en pantalla sueñas con el momento en que se quite la ropa. Eso es horrible e injustificado, pero le sucedió a un adolescente que estaba sentado a mi lado. Visiblemente emocionado. Se frotaba las manos cada que pensaba que el momento iba a suceder y Swanberg, que lo sabe, retrasa el momento para mantenerte en agonía.

Después del fin de semana en la cabaña le perdí el interés a la historia.

Ya desinflado por dos strikes y sin chispa, aborté misión para ver Before Midnight.  Eso todavía me duele. Como también que se acabe el segundo día y yo sin encontrar el trono de Juego de Tronos. Quizá mañana.

Texto de Jesús DeLeón-Serratos