SXSW | Día uno: Catarsis

Fotografia: SXSW | Día uno: Catarsis

Hace un año tuve el gusto de cubrir SXSW para FilmBunker. ¿Te acuerdas? Un experimento mitad travelogue, mitad reseñas de cine. Apropiado para un festival que une el cine, la música y la tecnología en un threesome explosivo que deja seco. Este año hemos agregado un instagram que puedes localizar vía nuestro twitter @filmbunker. Allí encontrarás fotos y otros 'easter eggs' que no llegan a esta edición. Si lo tuyo es exclusivamente el cine y pasas del making-off, salta al título de cada film.

El primer día lo empecé con el pie izquierdo. El clima, un resfriado y las alergias formaron un supergroup  para joderme. Después el lodo. Mi calzado y mis pantalones manchados de lodo. Mucho lodo. Esperaba ver a Franco Nero a caballo, arrastrando un ataúd en cualquier momento. Tanto lodo me confundió. Si era parte de una campaña viral para promocionar MUD, Jeff Nichols me había perdido con eso.

También está el asunto de la ansiedad. Cada año sucede. El nivel es proporcional al número de asistentes que sé que tendré que soportar. Esto puede sonar ofensivo. No lo es. Estoy convencido que el problema no son ellos, sino yo. Sin embargo, el presagio de una calamidad se esfumó al pisar el downtown.

El Centro de Convenciones estaba abarrotado. Me hice en Foursquare con las medallas Epic Swarm y Welcome to SXSW. Una colección tanto innecesaria como adictiva.  Gracias a las galletas Oreo obtuve un Powershot gratis—con él puedo darle carga a un celular casi muerto (30 minutos más máximo). No encontré el “famoso” trono de Juego de Tronos que, según cuenta la leyenda, está en algún rincón del lugar, así que me fui al Ritz a ver la primera del día.

THE ACT OF KILLING (2012)

[Dir. Joshua Oppenheimer]

Esta prohibido matar; por lo tanto, todos los asesinos son castigados, a menos de que maten en grandes cantidades y al sonido de las trompetas.” — Voltaire

El epígrafe aparece escrito sobre el océano en una noche oscura. Se queda un momento para que tu sistema absorba el mensaje. Es importante que pienses en ello. Deja descansar tu cinismo y pon atención. Parte del reparto se presenta luego en un número musical surreal. 

La historia de Indonesia se escribió, como muchas, con sangre. A mediados de los sesenta, un golpe de Estado (apoyado por Estados Unidos) derrocó al gobierno demócrata en pos de un autoritarismo militar, desencadenando una “caza de brujas” (o genocidio) contra “los comunistas” (o quien sea que los ejecutores consideren culpable). Gangsters y paramilitares, bajo el amparo del nuevo gobierno fueron punta de lanza en un exterminio que arrojó más de un millón de víctimas.

Los responsables siguen vivos y ninguno ha pagado por sus crímenes. Tampoco están arrepentidos. Este documental recoge sus anécdotas perturbadoras y les ofrece una oportunidad para recrearlas como lo consideren apropiado. 

Joshua Oppenheimer realizó un documental que funciona en varios niveles. Por una parte es perturbador escuchar historias de transgresiones y abusos. Que provengan  de boca de los perpetradores es más jodido. Verlos tranquilos, orgullosos y sin una pizca de remordimiento es increíble. The Act Of Killing es una provocación. Me obligó a ver directo a los ojos del mal hecho hombre. La naturaleza detrás del mal.

Matar, como dijo Voltaire, está prohibido. Es un acto repulsivo que, según los protagonistas, puede sobrellevarse justificando sus actos y negándose a aceptar cualquier tipo de culpa.

El resultado es un documento que merece un estudio aparte por sus implicaciones sociales, culturales e incluso artísticas. Anwar Congo saltó ante la oportunidad de contar sus vivencias porque además del orgullo que siente por los crímenes que cometió (con permiso del gobierno), el cine es una de sus pasiones. Creció siendo fan de Marlon Brando, Al Pacino (sí, otro fan de Scarface) y los westerns de John Wayne. Le metió la idea a la gente de que ser “gangster” no es malo. “Gangster,” dice en cada oportunidad que tiene, “en realidad significa ‘free man’.” Y no te estoy cagando. 

El arrojo del director es admirable. Cuestiona a sociópatas sin perder objetividad, y su material sirve para enfrentar a los responsables contra sus propios demonios.

Justo cuando piensas que tu gobierno es una mierda, Indonesia levanta la mano para presumir (humildemente) del suyo. #humblebrag.

Me dejó mal, no lo negaré. Me hizo sentir mal de irme a formar a ver Evil Dead y eso habla bien de The Act of Killing.

EVIL DEAD (2013)

[Dir. Fede Alvarez]

¿Por qué tenía tantas ganas de verla? ¿Quién no tiene ganas de verla? Durante años, los fans de Evil Dead han soñado con la secuela de Army of Darkness. Tengo muy presente el inicio de Evil Dead 2: Dead by Dawn porque lo vi en la sección de televisores de una tienda Gigante. Sí, me tocó ver a Bruce siendo arrastrado por un demonio hasta estrellarlo contra un árbol en una tienda como a las cinco de la tarde. Viva México.

Cuando Sam Raimi se metió al negocio del Hombre Araña, me hice a la idea que no sucedería y decidí que el asunto no me importaba. Hasta que encendieron el fuego con el refrito. Poco a poco los elementos se fueron eslabonando y, como es costumbre, el proyecto empezó a ser criticado desde antes de comenzar a filmarse.

Que si Fede Alvarez podrá con el paquete. Que por qué invitaron a Diablo Cody. Que se dejen de blasfemias, Ash no puede hacerlo una mujer. Esperen... entonces, ¿no va a salir Bruce Campbell? 

Supongo que si eres fan (como yo) y vas al cine con ganas de divertirte con un goregasmo de terror, la pasarás bien. Evil Dead nunca se caracterizó por tener una gran historia sino por sus secuencias elaboradas, la creatividad de Sam Raimi para combinar brutal con repulsivo y pasar de la comedia al horror. Cinco chicos se van a una cabaña a hacer lo que los chicos hacen en cabañas y se encuentran el Libro de los Muertos y sin querer despiertan a un demonio. No hay vuelta de tuerca. Eso es exactamente lo que sucede en esta nueva versión.

Siento que Fede realmente no tenía mucho lugar para trabajar y siempre lo hizo con la escopeta apuntándole en las pelotas. Si repetía la fórmula muy apegado se le acusaría de copycat por no aportar novedad y hacer una película que no necesitaba rehacerse. Si, por el contrario, se alejaba del original y decidía no usar la cámara subjetiva, por ejemplo, los fans le mandaban un árbol vivo para que sus ramas lo hicieran pagar. Así que trabajó un poco más la historia, respetó la mitología y le agregó un poco más de dimensión. 

Es una película para que lleves a tus amigos y pases un buen rato. Eso es todo a lo que aspira. No te enojes y la detestes porque Sam Raimi tampoco pretendía algo diferente en 1981. No me defraudó porque nada me iba a hacer perderle cariño a la original.

Mi plan de ver Cheap Thrills se vino abajo por el Q&A de Evil Dead. Bruce Campbell se apareció y me quedé. Mañana sería otro día.

Crónica de Jesús DeLeon-Serratos