To SXSW or not to SXSW?

Fotografia: To SXSW or not to SXSW?

La mala noticia llegó vía correo-e el siete de febrero. Gracias por tu interés y paciencia, escribió la Coordinadora de Publicidad Fílmica, April H., y en dos párrafos me acabó como Kano (también a Alex, editor de @filmbunker). Sin acreditación, FilmBunker.NET no tenía representación en South by Southwest. Podía comprar un badge al precio mínimo:

Música ($625) | Cine ($495) | Interactivo ($795) | Oro (Cine + Interactivo) ($995) |  Platino (Todo el tesoro) ($1295)

O sea no había forma. April arruinó mi marzo. Con respecto a SXSW (South-by [o SX] para los amigos) sabes lo que te juegas cuando no estás. En Spring Break, los springbreakers se van a la playa, a Austin se viene un tipo de fauna más ecléctica: startups nuevas o en ascenso, cinéfilos, intelectuales, tecnófilos, spearheaders, raperos, gamers, líderes de la industria, rockeros, activistas, ecologistas, geeks, nerds, músicos, diseñadores, buskers, apps, cineastas, actores, common people, hipsters, papás de hipsters y papás de los papás de hipsters. El año pasado, según un análisis financiero publicado en el Austin Business Journal, SXSW arrojó ingresos a la ciudad de más 218 millones de dólares, sobrepasando su propio récord. Lo dije antes y sigue siendo verdad: SXSW es un monstruo de tres cabezas.

Piensa en tráfico, en la multitud de cuerpos deambulando Six Street, la imposibilidad de verlo todo o si quiera saber qué está sucediendo, el desgaste y la frustración, y te queda aún un gran festival para descubrir talentos emergentes. Comparado con lo que ocurre en Ucrania es una trivialidad aunque para un iniciado, perderse SX sí es devastador.

Gracias a un salto de fe sólo estuve en limbo un día. Mis amigos Adrián García-Bogliano y productora extraordinaire Andrea Quiroz estrenarían mundialmente su más reciente trabajo, Late Phases, primera película en inglés de Adrián, y me invitaron como parte de su entourage. Pensé en no tomar notas. Lo cual es imposible para mi.

Para la calendarización, en esta ocasión intenté algo diferente. Abrí el calendario del festival online y seleccioné todas las películas y todas las funciones que no me quería perder. Luego hice una lista en Letterboxd y las ordené del 1 al 58. De ahí, todo fue más sencillo.

Como cada año, el paseo por la galería de poster me dejó una serie de fotografías mal tomadas. Estos fueron mis favoritos.

FilmBunker.NET | SXSW 2014

FilmBunker.NET | SXSW 2014Un día antes pasé a recoger mi badge. El pasaporte a la diversión. Noté que, una vez más, el estacionamiento volverá a ser factor en contra. Los parquímetros corren de lunes a sábado, de 7am hasta la media noche. Fuck that noise. Pero antes noté algo más, una singularidad en mi badgeDe entrada no le di importancia. Supuse era un error. Siendo este mi séptimo SXSW, la idea de que mi nombre exista en alguna base de datos no es descabellada. No obstante, siendo este uno de los festivales más estrechos en cuestiones de seguridad (cada badge posee información digital única e intransferible), lo del error me causaba conflicto. Por eso decidí continuar tomando notas, por si las moscas. Claro, todo podría ser aclarado con una simple llamada, vía correo-e, twitter o en personas, pero, ¿qué tiene eso de divertido?

SXSW 2014

La bomba explotó justo un día antes.

Sin mencionar asuntos personales, basta decir que no empecé el festival completo. Todo lo que tenía que salir mal, salió pésimo. Llegué a considerar una triunfal retirada, subirme al tablón y lanzarme a los cocodrilos. Afortunadamente, minutos antes de la primer película, las aguas se calmaron. No logré entrar a ver ninguna de las dos películas que tenía en el plan (CHEF; THAT GUY DICK MILLER). Eso significaba que las piezas se tendrían que reacomodar. La opción era no ver nada. O entrar a ver algo de lo cual no tenía ni idea qué era.

THE INFINITE MAN (2014)

Dir. Hugh Sullivan

[Australia]

Una comedia romántica con tintes de ci-fi. Se lee fácil, sacarla a flote es otra cosa.

Los viajes en el tiempo son difíciles. O igual puede ser que mi cerebro no esté tan avanzado como para entender cómo funcionan las paradojas temporales. Por suerte, Hugh Sullivan parece que si sabe cómo va la cosa. Luego de un inicio dubitativo, Sullivan teje una maraña temporal muy afinada donde cada pieza encaja, sin importar cuan intrincado se vuelve el asunto. Y lo hace una y otra vez.

Las comparaciones con PRIMER o CRONOCRIMENES serán lógicas y merecidas. Fuera de las limitaciones del presupuesto, es notable lo mucho que sucede en pantalla con sólo tres personajes y en una misma locación. Ahí es donde radica el genio de este australiano.

Siendo este su primer largometraje, sobra decir que es un trabajo sólido, con algunos detalles. Nunca sabemos nada sobre los personajes fuera del momento que tenemos enfrente, ni sus motivaciones más allá de la necesidad de tener el final feliz que Dean (Josh McConville) tanto anhela. El personaje de Lana (Hannah Marshall) tampoco está totalmente definido, y Terry (Alex Dimitriades), bueno, Terry es Terry.

Para todos aquellos que viven buscando el momento perfecto, esta es para ustedes.

Crónica de @jdeleon_s